
Los resultados obtenidos al usar altas presiones, con frecuencia se pueden conseguir también con presiones menores; simplemente toma más tiempo. La inyección a baja presión es muy popular debido al bajo costo inicial del equipo y a la facilidad de su instalación. El procedimiento es simple, requiere poco equipo y entrenamiento.
El sistema LPI es ideal para pequeños proyectos y condiciones únicas que prohiben el uso de presiones significativas. Por ejemplo, las técnicas de baja presión se utilizan en superficies arquitectónicas delicadas porque permiten el uso de adhesivos superficiales de baja resistencia, como selladores, que pueden ser removidos sin haberse unido al concreto.
El dispensador consiste de una estructura metalica con un cuello que soporta un tazon desechable, una tapa, una abrazadera para asegurar la tapa y, soportes para montar el regulador y el manómetro. El regulador de presión esta diseñado especialmente para que la presión de dispensado no exceda 15 psi. (1 bar).
La unidad puede ser presurizada por cualquier fuente de aire limpia, como un tanque económico de 5 galones.
La resina es premezclada en un tazón plástico desechable, y luego presurizada, de forma que fluya en un circuito de tubería plástica conectado a una serie de puertos de inyección. Todos los puertos de inyección se activan simultáneamente. La presión se mantiene hasta que la resina comienza a fraguar en la tubería.
Normalmente se dejan los adaptadores, tuberías y tazón en su lugar hasta que la resina se endurezca. Entonces, se pueden descartar ya totalmente secos y de una manera adecuada para el ambiente.
Como el sistema LPI utiliza muy bajas presiones, la penetración requiere mas tiempo que cuando se usan altas presiones. Por esta razón, resinas con una vida de trabajo muy larga y de muy baja viscosidad, trabajan muy bien.
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